CONSEJO DE CONGREGACIÓN 2010
A todos los Asuncionistas....
Queridos hermanos,
El año pasado les enviamos una carta recomendándoles unas cuantas medidas encaminadas a lograr que podamos responder a la crítica situación financiera que atraviesa la Congregación y, más generalmente, a los desafíos que tienen ante sí todos nuestros países. Ahora hemos pensado que sería bueno escribirles de nuevo este año para comunicarles lo que se ha llevado a cabo en los doce meses transcurridos desde nuestra última reunión.
Lo hacemos en el contexto de la celebración del 200 aniversario del nacimiento de nuestro fundador. ¿Recuerdan los problemas financieros con los que tuvo que bregar a lo largo de su vida, y más especialmente durante sus “años de crisis” en la década de 1850? Y, lo que nos interesa aún más, ¿recuerdan cómo reaccionaba él? No se dejaba vencer, y tampoco obsesionar, por los problemas. Seguía siendo un apóstol celoso, sin rebajar nunca sus objetivos ni restringir sus ambiciones misioneras. Por el contrario, aprendía a gestionar las cosas mejor y más prudentemente y, lo que es más importante, a confiar más en el Señor de la mies. Precisamente en ese tiempo fue cuando Manuel d’Alzon alcanzó el nivel de celo y de fe que caracterizan a los más grandes santos.
Éste es el contexto en el que hemos de situarnos frente a las cuestiones financieras: un contexto de fe y de celo misionero, y también con un sentido renovado de solidaridad y de misión compartida por todo el cuerpo que podemos llamar la Asunción.
(…) agradecemos la oportunidad que hemos tenido, este año y el pasado, de reflexionar sobre estas importantes cuestiones, pero somos conscientes de que nuestro trabajo está lejos de haber llegado a su término. En realidad, no ha hecho más que empezar. No solamente es ilusorio creer que los problemas económicos del mundo han sido resueltos; también lo es pensar que la Congregación tiene medios para cubrir todas sus necesidades. A fecha de hoy no los tiene, y prevemos que el desfase entre nuestras necesidades y nuestros recursos aumentará en los próximos años. Va a ser necesario introducir cambios importantes, y en cada una de nuestras Provincias hemos de tomar muy en serio la búsqueda de nuevas fuentes de ingresos.
Todo esto tiene que ver con los aspectos materiales de nuestra vida, pero incide también en el núcleo mismo de nuestro compromiso de seguir a Jesucristo. Nuestras discusiones y el trabajo que ustedes han llevado a cabo durante el año han hecho posible que progresemos en cuanto a dar contenido real a nuestra vivencia del voto de pobreza; pero ahora tenemos que pedir al Señor que nos ayude a seguir haciéndolo con confianza y en este mismo espíritu.
Fraternalmente,
Los miembros del 42º Consejo de Congregación
Rome, el 29 de abril de 2010












