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Mis queridos amigos, En estos días en que nos preparamos a celebrar el 160 aniversario de nuestra fundación en la Navidad de 1845, cuando el Padre d'Alzon y otros cinco compañeros (un laico y cuatro sacerdotes) comenzaron su vida juntos como novicios Asuncionistas, he estado pensando en nuestros novicios de los seis noviciados que tenemos por todo el mundo, y también en ustedes. Sin laicos como ustedes, es probable que no hubiese habido fundación alguna.
El Consejo General termina precisamente esta mañana una sesión de tres semanas que ha sido muy intensa y muy rica. Esto explica por qué no les he escrito antes. Durante nuestra sesión, hemos llamado al sacerdocio a seis jóvenes Asuncionistas y a otros cinco al diaconado, y hemos admitido a seis hermanos a la profesión perpetua en nuestra familia religiosa. También hemos dedicado tiempo a "formar" a tres "nuevos" Provinciales (de las Provincias de Francia, Europa del Norte y España). Pero la mayor parte del tiempo la hemos consagrado a reflexionar sobre la mejor manera de animar a la Congregación en estos próximos años a la luz de las decisiones tomadas en nuestro reciente Capítulo General. Los resultados de nuestro trabajo se publicarán, resumidos, en una carta que todos los Asuncionistas, incluidos ustedes, recibirán al comienzo del nuevo año. Se titulará "Al encuentro de Dios... y de los hombres". Sin esperar a que se publique esta carta, me ha parecido oportuno decirles ya cómo pensamos proceder en la aplicación de las decisiones que se tomaron en el mes de mayo en respuesta a las sugerencias de los laicos que participaron en el Capítulo. He pedido al Padre Julio y a uno de estos laicos, que se reúnan en los próximos dos meses para preparar una serie de propuestas que el Consejo General estudiará, junto con ellos dos, en su reunión del mes de marzo. Los Superiores Mayores las conocerán en su encuentro anual (que este año tendrá lugar en Holanda), y decidirán sobre ellas. Espero poder llegar a aplicaciones concretas sobre las propuestas relativas a las grandes prioridades del Capítulo: formación para los laicos Asuncionistas, iniciativas específicas para promover la colaboración en la misión, y estructuras a nivel Provincial e internacional para avanzar en nuestra alianza de laicos-religiosos. Más concretamente, espero que para el mes de mayo tengamos, ya operativa, una pequeña comisión internacional de laicos-religiosos que permanentemente reflexione sobre esta alianza y genere propuestas específicas con regularidad. No se hizo Roma en una hora, dice el proverbio. Y ello es muy cierto. Se habrá tardado mucho en construirla, pero Roma sigue viva y con buena salud. Nuestra alianza de religiosos-laicos se construye con lentitud, pero estamos convencidos de que es una señal de que el Espíritu sigue sosteniendo nuestra vida en la familia de la Asunción y preparándonos para los retos que la Iglesia tendrá que afrontar en el siglo 21. Tengan la seguridad de que rezo por ustedes y sus familias en este tiempo de Navidad, cuando celebramos un misterio tan importante para los Asuncionistas: Dios hecho carne, en nuestro mundo, hoy, y en nuestros corazones. Que Él siga animándoles durante este nuevo año, a ustedes y a sus seres queridos, y a todas nuestras comunidades. Fraternalmente, Richard E. Lamoureux, a.a., su hermano de Roma Navidad 2005
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