Sesión de formadores en Uagadugú – Programa del viernes 6 de noviembre de 2026

Retos y aspectos a tener en cuenta durante el proceso de formación

Según el programa, la jornada comienza a los pies del maestro, con la oración a las 6:45, seguida de la misa. A las 9:00, tras el desayuno, nos reunimos en la sala para continuar con nuestra sesión. Esta jornada está dedicada especialmente a los retos, o mejor dicho, a los puntos de atención en los que el formador deberá acompañar a nuestros hermanos. Estos puntos de atención se abordan en cuatro momentos a lo largo del día.

La primera parte consiste en la presentación, a cargo del padre Benoit, vicario general, de los debates mantenidos en el CGO sobre los retos actuales de la formación. Resumidos en 14 puntos, se perciben como convicciones fruto de las visitas canónicas y del análisis de diversos expedientes.

  1. La importancia de ser formador 
  2. Formar en los fundamentos de la vida religiosa
  3. Fomentar una formación integral
  4. Nuevas vías de formación en el carisma asuncionista en lo que se refiere al «patrimonio asuncionista», que no se limita únicamente a las fuentes escritas. El carisma como patrimonio espiritual, intelectual e histórico; un estilo de pensamiento, una tradición apostólica; obras apostólicas que han marcado nuestra historia; figuras emblemáticas, obras y proyectos apostólicos recientes.
  5. Formación apostólica desde los primeros años de formación
  6. Replantearse las estrategias para acortar la duración de los estudios de especialización
  7. La formación en «La Maison sûre».
  8. El reto de la tecnología digital durante la formación: posibles soluciones
  9. Una formación de adulto a adulto, una formación en sinodalidad.
  10. Importancia del seguimiento de la formación académica por parte del formador
  11. Formación sobre la puesta en común de estos bienes
  12. Valorar la formación práctica que no tiene por qué ser necesariamente académica
  13. Formación sobre la alianza entre laicos y religiosos, que no es opcional
  14. Aspectos a tener en cuenta durante la presentación de los candidatos a la profesión perpetua y a las ordenaciones

Esta sesión concluye con una serie de comentarios y sugerencias para la puesta en práctica de estos temas.

En un segundo momento, los padres Louis-Martin y Sébastien se hacen eco de la sesión sobre la vocación misionera celebrada en Arusha en junio de 2028, durante la cual se reafirmó que nuestra Congregación es misionera, apostólica, internacional, intercultural y sinodal. Por ello, es deber del formador, por un lado, suscitar en los jóvenes este espíritu y esta vocación misionera de la Congregación desde los primeros años de su formación y, por otro, formar al joven para que desarrolle la vocación misionera marcada por las cualidades y virtudes asuncionistas. Esta sesión concluyó con un trabajo en grupo durante el cual los formadores intercambiaron opiniones sobre los motivos que pueden suscitar miedos y resistencias ante la misión: el miedo a lo desconocido, los prejuicios, la edad, el miedo a abandonar la comodidad, las malas experiencias que el misionero pueda haber vivido, la falta de preparación tanto de la comunidad de acogida como del futuro misionero, y el inconsciente social heredado del espíritu de la colonización, por citar solo algunas de ellas.

El tercer momento de la jornada se centra en la necesidad y los medios de la formación al liderazgo, ante la acumulación de responsabilidades que se observa en nuestras comunidades, las recurrentes llamadas a ejercer un servicio de autoridad y la falta de líderes en diferentes ámbitos de nuestra vida. Los formadores señalan que nuestra vida religiosa asuncionista, vivida en nuestras comunidades de formación, constituye ya de por sí una escuela de formación en liderazgo.

  • Fomentar iniciativas que ayuden a los jóvenes a descubrir sus capacidades para gobernar;
  • Confiar a los jóvenes responsabilidades en la animación (como ser «socius») y en la vida de la comunidad (como ser «dispensador», coordinador de obras, etc.) desde los primeros años de formación;
  • Animar a los hermanos a que formen parte del Consejo local de la casa;
  • Confiar en los jóvenes asignándoles responsabilidades en ámbitos apostólicos como la animación vocacional y la animación de grupos juveniles;
  • Formar a los jóvenes para que asuman responsabilidades allí donde estudian o ejercen su apostolado;
  • Incorporar a los jóvenes en formación a las comisiones de la Provincia junto con los mayores;
  • Animar a los hermanos a que, por sí mismos y entre ellos, busquen soluciones a los retos a los que se enfrenta la comunidad;
  • Ver cómo los formadores asumen su responsabilidad como equipo
  • Enseñar a los hermanos a gestionar con transparencia, a rendir cuentas, a evaluar, todo ello con el fin de poner de relieve la sinodalidad y las virtudes que impulsa nuestra congregación: franqueza, audacia y desinterés;

Estas son, sin duda, algunas ideas concretas para formar a nuestros jóvenes para que sean los líderes del mañana del arte.

El cuarto punto se centra en la formación en la sinodalidad y la formación sinodal, a la luz de la revisión de la Ratio fundamentalis Institutionis sacerdotalis, propuesta por el grupo n.º 4 postsinodal, desde una perspectiva sinodal y misionera.

En su presentación, el padre Miguel señala que esta revisión no hace más que recordarnos los puntos fuertes de nuestro carisma y de nuestra Regla de Vida, que está impregnada de principio a fin por el espíritu y la llamada a vivir y trabajar en sinodalidad.  Al final de su exposición, dos preguntas guían nuestra reflexión en grupo para ver si la formación en la Asunción es sinodal y ayuda al hermano a ser un misionero sinodal:

  • ¿Estamos formando en la sinodalidad? ¿Están adquiriendo nuestros hermanos actitudes y competencias sinodales?
  • ¿Es nuestra formación, en sí misma, sinodal, o está llamada a serlo cada vez más? ¿Y cómo?

En los comentarios recibidos, los participantes coinciden unánimemente en que nuestra formación permite a los jóvenes adquirir actitudes sinodales. Esto se consigue mediante la participación en momentos clave de la vida de la comunidad: el Capítulo local, el Consejo local, el trabajo en común (como fregar los platos, las comidas en común, los recreos, etc.). Por otra parte, otros dos ámbitos específicos de la Asunción permiten a nuestros jóvenes adquirir esa «fibra sinodal»: la Alianza con los laicos y la Inter-Asunción. A estos ámbitos hay que añadir también una práctica propia de la Asunción: la participación de los laicos con los que trabaja el hermano (la cocinera, el vigilante, el catequista) en la evaluación del hermano de cara a su vocación a la profesión o a las ordenaciones. Por último, en el apostolado, la formación sinodal pasa por la humildad de aprender primero del Pueblo de Dios, de hacer propia la historia de su práctica, antes de proponerles nuevas vías.

La jornada, que comenzó a los pies del Maestro que nos envía, concluyó en el mismo lugar con las Vísperas.