Ser asuncionista

La Asunción nació en el siglo XIX en el sur de Francia, en la ciudad de Nîmes, con el Padre Manuel d'Alzon como fundador, que quiso dar a su familia religiosa la Regla de San Agustín, de ahí nuestro nombre de Agustinos de la Asunción.

El asuncionista es un hombre con esperanza en el futuro, un hombre de fe en Cristo y dedicado al servicio de los demás. A través de simples encuentros con la gente, el asuncionista descubre una llamada personal a dedicarse totalmente y sin reservas. No se trata de encajar en un molde o en una forma de ser o de pensar, sino de reconocer que nos dejamos evangelizar poco a poco por el Señor, por el Evangelio, por la oración y sobre todo por la vida fraterna, haciendo crecer el Reino de Dios allí donde vivimos, a ejemplo de María.

Para que el Reino crezca, en la Asunción tenemos muchas posibilidades de hacerlo, ya sea en la prensa, en la educación, con los jóvenes en formación, en la misión entre los estudiantes, en las parroquias...

Muchos asuncionistas dicen que lo que más les impresionó al conocernos fue la sencillez de vida, la fraternidad, el espíritu de familia, una congregación abierta a la modernidad que sabe adaptarse a los nuevos tiempos, hermanos felices ante todo.

Hay dos dimensiones que nos ayudan en nuestra consagración al Señor. Por un lado, la Asunción da mucha importancia a la vida comunitaria con vínculos muy fuertes con los demás, con los hermanos, también con las hermanas y con los laicos, y la segunda dimensión es la espiritualidad agustiniana.

Ser asuncionista es ser un hombre de desafíos, ir allí donde Dios está amenazado en el hombre y donde el hombre está amenazado como imagen de Dios.

Si tienes el deseo de entregarte a Jesucristo haciendo de él la razón más importante de tu vida, serviéndole en la Iglesia con hermanos y hermanas en comunidad, entonces la Asunción tiene un lugar para ti.

Nuestro Fundador nos dice: "Amamos a la Asunción, naturalmente, instintivamente, como un niño ama a su madre, con un cierto amor de preferencia; pero amamos a todas las demás familias espirituales como amamos a la Asunción, o mejor aún, como amamos a Jesucristo, porque ellas también son la Iglesia. Por el amor que siente por su madre, un niño no pretende que sea la más bella, la más rica, la más encantadora, sino que para él es la más bella y la más encantadora de las madres, porque es la suya. Así es nuestro amor a la Asunción, no pretendemos que sea la más santa, la más culta, la más apostólica de las familias religiosas; pero es santa, culta y apostólica para nosotros porque es la que hemos elegido para conocer y amar a Nuestro Señor y a la Santísima Virgen, su Madre, y a la Iglesia, su esposa”.

La Asunción es una gran familia y para descubrirla basta con abrir la puerta de una comunidad asuncionista y venir a compartir con nosotros una comida, un momento de oración, de diálogo, y estamos seguros de que algunos encontrarán en esta mesa compartida, en esta oración común, un verdadero camino de vida.

Para mayor información: http://info@assumptio.org